Que miserable es el hombre que sin saber exactamente
la definición de la palabra
sufrimiento, sufre ineficientemente.
¿Es ésta una confesión personal?
En el hombre existe siempre un malestar,
En el hombre existe siempre un malestar,
físico y no físico, un malestar emocional,
que siempre intenta esconder.
¿Es que acaso ya ni la razón ni la ciencia
pueden encubrir la verdad?
¿qué hago acá?
¿Por que me siento tan infeliz,
si lo tengo todo?
¿por qué, teniendo a mis pies
la experiencia la desprecio?
Existen momentos en los que no encuentro
Existen momentos en los que no encuentro
ninguna respuesta, no encuentro nada,
¿o sería más obediente decir
que lo que encuentro es la nada?
pero ¿y yo que, yo en donde?
Guardo siempre la única esperanza
de que todo este devenir sea solamente el ensueño
de un fracasado para el que sus preocupaciones son sencillamente practicas
y no emocionales, como su sueño.
Quisiera encontrarle un sentido a la existencia
pero no tengo ni la más mínima motivación.
Me he desprendido de la ciencia
y cuando quiero sentirme protegido
la busco y la convierto en mi razón existencial.
Pero siempre en vano,
pues ya la conozco completamente, la he visto desnuda.
¿Es éste el infierno?
¿por qué ahora percibo cosas que antaño desconocía?
Es tan perjudicial
para el ánimo ser consciente de esto
que hasta mi cuerpo
termina por despreciar la felicidad.
Considero necesario el castigo físico,
algo que me proporciona cierto tipo de
plenitud, pues me recuerda
que no soy más que un animal.
El conocimiento me da asco,
mas sin embargo, para un desdichado, el asco
es el sinónimo que mejor se le ajusta a la existencia.
Cuantos momentos hirientes,
cuantas falsas felicidades.
Cuantas cosas que no he vivido pero
que inexplicablemente anhelo,
entre esas la muerte de un familiar querido;
momentos que he tenido
que soportar.
¡Soy consciente de estos fenómenos pero
sé que no es lo peor,
tener la obligación moral de reprimir las acciones
en las que se encuentra la salida a todas mis contradicciones,
reducir a posibilidades todo lo inevitable no es más que un suicidio del instinto!