Se me quito la maluquera sólo después de leer a Silva.
En seguida me dieron ganas de escribir sobre cualquier cosa,
Sólo escribir, sólo darle el real uso a las letras. Y eso hago.
Sólo escribir, sólo darle el real uso a las letras. Y eso hago.
Creí que eso sería algo novedoso, al menos cautivante
Para mí mismo, algo que aunque no tuviera importancia
Me hiciera sentir igual a Dios, a ese Dios que crea tragedias y comedias
de las que somos nosotros los actores. Y aún lo creo.
Para mí mismo, algo que aunque no tuviera importancia
Me hiciera sentir igual a Dios, a ese Dios que crea tragedias y comedias
de las que somos nosotros los actores. Y aún lo creo.
Pero después de los dos primeros párrafos
o estrofas se me acabó la inspiración
y tuve que recurrir a la descripción
de mi propio escrito. Y aún no vuelve. Y eso hago.
o estrofas se me acabó la inspiración
y tuve que recurrir a la descripción
de mi propio escrito. Y aún no vuelve. Y eso hago.
¿En donde estás imagen divina
del recuerdo que se escapa
del aedo y la filosofía de su filosofía.
del recuerdo que se escapa
del aedo y la filosofía de su filosofía.
Esa imagen es la musa mía
Esa imagen siempre cambia
Esa imagen solo se repite cuando se repite
Esa imagen hace lo que le da la gana
Con migo.
Esa imagen solo se repite cuando se repite
Esa imagen hace lo que le da la gana
Con migo.
Y realmente ni siquiera me pertenece,
¡ni siquiera es realmente
la imagen de una imagen!
¡ni siquiera es realmente
la imagen de una imagen!
¡Ah! Desdichado hombre que ni amigos tiene.
Escribiendo estupideces solo para sentirse
Dios, ¿O creerse Dios?
Dios, ¿O creerse Dios?
-Pero dios no existe.
Porque Dios soy yo,
el que escribe, no el que lee.
Porque Dios soy yo,
el que escribe, no el que lee.
Porque el que escribe no existe
Porque el que escribe no importa
¡Porque el que escribe no es ni mierda!
Porque el que escribe es Dios.
¡Porque el que escribe no es ni mierda!
Porque el que escribe es Dios.
-¿Y que papel ocupa el lector entonces?
-El que quiera, ese es
su beneficio su exclusivo beneficio,
su inmenso beneficio, si quiere puede creerse Edipo.
su beneficio su exclusivo beneficio,
su inmenso beneficio, si quiere puede creerse Edipo.
Si quiere puede creerse Esfinge
Si quiere puede creerse Esquilo
Si quiere puede creerse Esquilo
Pero siempre como creencia ilusa
y soñadora y vaga ensoñadora.
y soñadora y vaga ensoñadora.
Hasta si quiere puede creerse
el mejor descifrador del mundo
como yo.
Lo cómico de todo esto, humor del futuro, es que el mejor escritor del mundo,
en mi mundo, equivale a hablar pura mierda,
a hablar de sí mismo.
el mejor descifrador del mundo
como yo.
Lo cómico de todo esto, humor del futuro, es que el mejor escritor del mundo,
en mi mundo, equivale a hablar pura mierda,
a hablar de sí mismo.
Después de poner el punto final de sí mismo
me dediqué a leer lo que había escrito
había escrito y me gustó.
había escrito y me gustó.
Aunque le hice unas pequeñas, y si se quiere, estéticas correcciones…
-Sí, sí se quiere, es mi escrito y yo quiero que mis correcciones sean estéticas, o eróticas. Claro que entre poco ya no será tan mío que digamos porque la escritura no es nada, porque la lectura lo es todo, porque en la lectura no hay nada, porque en la lectura está todo.
En la escritura no hay nada.
En la lectura está todo.
La escritura no dice nada.
la lectura lo dice todo…
La escritura no dice nada.
la lectura lo dice todo…
Y así seguí, escribiendo sin un sentido aparente hasta que me dedique a leer unas notas que había hecho sobre Unamuno, “El lector que se debió haber creído Dios, el lector que se debió haber creído, ilusamente, el buen escritor que para mí es”. Eso decía una de las muchas notas, pero ahora que lo leo de nuevo, creo que tal vez él en su miserable y chistosa vida, jamás se creyó eso, ni si quiera se lo debió de haber, haber preguntado y esa nota sólo pudo haber... haber sido producto de mi natural, cotidiana y sencilla imaginación, producto de mi imaginación de lector. Lector Bueno o malo. Malo.
Entre esas notas encontré un fragmento de una novela suya, debajo de ese fragmento escribí: Esa es toda la novela… y la vida. Y debajo de esa leyenda había cuatro humildes preguntas, mejor dicho, la nota era más o menos así: así:
“Hay que corroer. Y hay que confundir,
Confundir sobre todo Confundir
el sueño con la vela, la ficción con la realidad, lo verdadero con lo falso;
confundirlo todo en una sola niebla.
La broma que no es corrosiva
y contundente no sirve para nada.
el sueño con la vela, la ficción con la realidad, lo verdadero con lo falso;
confundirlo todo en una sola niebla.
La broma que no es corrosiva
y contundente no sirve para nada.
El niño se ríe de la tragedia;
el viejo llora en la comedia”. (Niebla. Unamuno. Pag: 135-136)
el viejo llora en la comedia”. (Niebla. Unamuno. Pag: 135-136)
Esa es toda la novela, perdón, la nívola… y la vida.
¿Schopenhauer?
¿Nietzsche?
¿Zaratustra?
¿Un libro para todos pero para ninguno?
Después de que pasé la nota al computador y la metí en lo que estaba escribiendo, me quede pensando en la última pregunta que ese día me había hecho y que estaba allí anotada, me desilusioné por no entenderla y deje de escribir.